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Río Clariano


Arrapagoles


Ruqueret

A lo largo del Cuaternario el río ha originado dos terrazas fluviales elevadas compuestas de tierra y gravas y debajo del lecho del río nos encontramos con sedimentos o materiales del Mioceno llamados margas blancas, el color claro de las cuales ha dado pie al nombre de la Vall d’Albaida (La Blanca).

Vegetación

La vegetación de la zona por donde pasaremos estaba originalmente constituida por bosques mediterráneos de orilla, formados básicamente por olmos (Ulmus minor) y chopos (Populus nigra), acompañados de otros árboles menores como el sauce (Salix atrocinerea), la sarga (Salix eleagnus) o el espino albar (Crataegus monogyna), así como infinidad de hierbas que necesitan un grado importante de humedad o incluso agua permanente como los berros (Nasturtium officinale).

La inmediatez de este espacio en el casco urbano ha propiciado que a lo largo de la historia la actividad humana haya ido incidiendo y transformando la vegetación de los alrededores del río Clariano al paso por Ontinyent, ya sea por intereses de cultivo, por infraestructuras o por otras necesidades dependientes de cada momento histórico.

Referente al estrato arbóreo actualmente encontramos restos de las olmedas que antiguamente dominaban a los barrancos mediterráneos y que desgraciadamente están desapareciendo debido a la enfermedad llamada grafiosis, un hongo que bloquea la circulación de la savia y que es transportada por un escarabajo volador y contra el cual no existe tratamiento.

Por las vertientes del barranco también veremos numerosos y magníficos almeces (Celtis australis) y acacias (Robínia pseudoacàcia), dos árboles que si bien no son estrictamente autóctonos se encuentran naturalizados a nuestras tierras desde bien antiguo. Tradicionalmente a Ontinyent la madera de almez ha sido muy apreciada para hacer mangos de azada, horcas, garrotes y otras herramientas agrícolas.

También encontraremos plantaciones de chopos en terrazas de cultivo en la orilla del río, restos de una economía de la madera del chopo que antaño llegó a tener un peso importante, i que se extendía a lo largo de todo el río Clariano a su paso por Ontinyent. Se trata de una variedad de chopo seleccionada para la explotación forestal llamada chopo del Canadá o americano (Populus canadiensis).

También nos llamaran la atención las higueras (Ficus carica) que se instalan en las vertientes de losa del barranco con tal que haya un poco de humedad.

Por último es necesario hacer mención del aislante o varita de olor (Ailanthus altissima) un árbol exótico introducido y que se reproduce con fuerza por todas partes.

El estrato arbustivo no se encuentra demasiado presente en la zona, ya que las necesidades de mantenimiento de este espacio no facilitan su expansión. Cerca del agua encontraremos algunas adelfas (Neríom oleander) y juncos (Scirpus holoschoenus), mientras que en las vertientes más enjutas aparecen manchas de carrascos (Quercus coccifera), espárrago (Asparagus acutifolius) y algunos espinos albares (Crataegus monogyna).

Por las pendientes y los desprendimientos naturales del barranco encontraremos colonias de pitas (Agave americana) y higos de pala (Opuntia ficus-barbarica), las dos plantas introducidas desde hace muchos años y que se han incorporado a la tradición d’Ontinyent. Con las pitas se hacía el conocido cordel de pita y los higos de pala son habitualmente consumidas.

De lianas encontraremos principalmente el omnipresente e impenetrable zarza (Rubus ulmifolius), la hiedra (Hedera elix) escampada por los antiguos muros y algunos rosales (Rosa sp.).

A lo largo del recorrido aparecen innumerables hierbas y desbrozos nitrófilos, ruderales y arvenses típicas de lugares húmedos y antropizados. Una de las más destacadas es el acanto (Acanthus mollis), la cual forma una tupida colonia en las faldas del palau de la Duquesa d’Almodóvar de gran belleza durante la floración estival. Otras plantas habituales en el recorrido son los ceñizos (Amaranthus sp), el saúco (Sambucus ebulus), l’arrapagoles (Galium aparine), el sorgo (Sorgum halepense), lupulina (Medicago lupulina), cerrajas (Senecio sp.), cerrajas de pared (Sonchus tenerrimus), estos dos últimos muy usados para acompañar las ensaladas tradicionales.

También podemos encontrar plantas con conocidas propiedades aromáticas o medicinales como el hinojo (Foeniculum vulgare), el mentastro (Mentha suaveolens) o el marrubio (Marrubium vulgare).

Colonizando muros y paredes antiguas veremos con facilidad la parietaria (Parietaria judaica) y los tomatets del diable (Solanum nigrum).

En la primavera y el verano nos sorprenderán las floraciones llamativas de la ?correhuela (Convolvulis arvenses), la borraja (Borago oficinalis), los conillets (Silene vulgaris), la chicoria (Chicoria intybus) y los rabanillos (Diplotaxis erucoides). En las áreas más abiertas y enjutas aparecen También colonias de amapolas (Papaver sp.).

Por último tenemos que menciona la contundente y en ocasiones asfixiante presencia de la caña (Arundo donax). La caña es originaria de Asia, pero lleva muchas centurias incorporada en nuestra flora, siempre asociada a suelos húmedos e incluso colmados de agua. Seguramente es una de las plantas más asociada a la cultura tradicional valenciana, ya que hasta hace poco era utilizada para a infinidad de usos, tanto para la casa como para el campo: cañizos para techos, barracas de tomateras, palos de escoba, etc.

Fauna

En este tramo del río es escasa a causa de la presencia humana y la proximidad al núcleo urbano. Aún así donde hay más vegetación que pueden usar de escondite encontramos algunas aves y pájaros como el mirlo, el gorrión, el estornino, el jilguero o el ruiseñor que canta durante la madrugada. Su canto es el único que se puede escuchar con claridad. Es un canto muy bonito con un repertorio de sonidos amplísimo. Suele cantar en las chopadas donde su sonido se amplifica por la resonancia.También podemos encontrar algunas rapaces nocturnas como el búho o la lechuza.

El Pont Vell


Pont Vell


Torre Arbellons

Una vez hemos pasado por debajo de las murallas de la Vila y la Torre dels Arbellons llegamos al puente más emblemático de la ciudad, el pont Vell.

Empezado el 1500 y acabado el 1501, es obra de los maestros de obra y piedrapiqueros Pere Orilla, de Xàtiva, y Joan Montanyés. Consta de dos arcos de medio punto, aunque ligeramente rebajado, sustentados sobre tres contrafuertes, el central de los cuales es un formidable pie de sillares en forma de quilla.

Todo el puente esta construido con sillares de piedra picada, aunque la baranda fue construida con los restos de diversos portales murales derrocados a finales del siglo XVIII.

El puente marcará una reorientación de las comunicaciones de la vila. El 1520-1521 los hermanados d'Ontinyent propiciaron la construcción del camí dels Carros, actual barrio de la ciudad, desde la bajada del cual se puede contemplar una impresionante panorámica de la Vila y del Raval, con las casas escampadas como copos de nieve unas encima de otras.

También en el siglo XVI se construirá el Tirador dels Peraires, donde los maestros fabricantes extendían y dejaban secar los trapos de lana.

Aguas abajo, y ya a principios del siglo XVII, se documenta la transformación de las cuevas en la orilla del río (donde habitaban las familias más humildes de la vila) en las casas del actual calle de la Cantereria, situada en la orilla misma del río.

El pont Vell ha desafiado entre otros las riadas de 1597, 1689 (cuando es va produjo el derribo del pantano), 1884 (el año del diluvio) y 1982. Fue hasta el s. XIX el único puente que comunicaba con los ravales.

Desde aquí se pueden ver los restos de una antigua torre centinela y un capillita donde se venera la imagen de la Mare de Déu d'Agres.

Aquí se han dado cita diversas generaciones para recibir a la venerada imagen del Crist de l'Agonia en la emotiva procesión de las fiestas de Moros i Cristians o también para escapar del "bou en corda" durante nuestras fiestas de la Puríssima.

Si miramos hacia la Vila, al lado del antiguo portal de la Trinitat, observamos otra torre llamada la Torre dels Banys, que hace referencia a unos baños árabes que estaban situados cerca de dicha torre perteneciendo al recinto amurallado. Esta torre también se conoce como la Torre de la Farinera.

El Pont Nou

Una vez hemos recorrido toda la Cantereria, llegamos al final de nuestra ruta en el pont Nou, también conocido como el pont de Paduana para encontrarse allí esta importante fábrica textil.

En la segunda mitad del siglo pasado se inicia el trazado y la construcción de nuevas carreteras que cruzan el término, que con pequeñas mejoras han llegado a nuestros días. Primero fue la carretera d'Albaida, que empezó en 1868 y después la carretera de las "Casas de Campillo" a València, que comportó la edificación del puente.

El pont Nou se abre al tránsito en los primeros años de la década de los noventa. Tenia una longitud de 107 metros y un ancho de 8. Pero con la llegada del automóvil el viaducto resultaba insuficiente para absorber el intenso tránsito que venía soportando y fue necesaria la ampliación que se lleva a cabo en 1990 pasando de 8 a 11 metros (6 de calzada y 2´50 en cada uno de los lados) sin la necesidad de alterar la estructura externa.

Y justo aquí nos disponemos a realizar una visita a una de las más importantes piezas nuestro patrimonio preindustrial que se conservan en la actualidad.

The Descals water mill

Actualmente, este molino esta en buen estado con todas sus piezas en perfectas condiciones. Ya aparece en un documento de 1415, como "Molí d'Enmig". Al final del siglo XV aparece con el nombre de "Montanya" (el apellido de su antiguo propietario). En 1928 fue alquilado por la familia Descals y en 1946 el padre del Sr. Alejandro Descals (el arrendatario) lo compró. Funcionó hasta a 1972 cuando el Sr. Descals y su hermana decidieron no utilizarlo más a causa de la carencia de agua. Pero han sabido conservar y cuidar el molino y todos sus elementos los cuales han ejercido un papel importante en nuestra reciente historia y tradiciones.

Igual que otros molinos y batanes (molinos traperos) que han existido a lo largo el río y de los barrancos, aprovechaba el agua para obtener energía hidráulica y así poder mover sus muelas de piedra. En una sociedad preindustrial donde predominó la agricultura (era la forma de vida más importante), encontramos muchos tipos de dispositivos que transformaban la producción agraria: molinos de aceite, prensas de vino, fábricas de papel, etc. La mayoría de ellas han caído en desuso a causa de las técnicas modernas que producen mucho más en mucho menos tiempo. Otros se han convertido en nuevas fábricas de textil.

Este molino, además de moler maíz para obtener la harina, también fue utilizado para moler la cebada y así obtener alimento para los animales domésticos. Por ese motivo tiene dos entradas de agua orientadas hacia las distintas muelas del molí.

El camino del agua

El agua que llegaba a este molino tenia un largo recorrido y era utilizada adecuadamente por otros molinos. Finalmente era utilizada para irrigar las hueras. Cuando el agua llegaba aquí a través de la acequia de Bodi, entraba en una especie de balsa. A más agua y mayor salto, más fuerza tendría el molino. Esta fuerza movía todos los engranajes que hacían rodar la muela.

El camino del grano (en este caso era maíz)

La primera tarea era limpiar y separar el grano bueno del malo con la llamada "limpia". Y aquí, el agua también ejercía un papel importante. El grano se iba tirando en una especie de balsa pequeña con agua que fluía constantemente; los granos, que se hundían eran los buenos y los otros permanecían flotando. El bueno era transportado inmediatamente a una especie de tambor donde se secaba. Este proceso era muy rápido porque si el grano permanecía mucho tiempo en contacte con el agua se inutilizaba

El grano seco era enviado a un depósito que se utilizaba para alimentar la piedra del molino con el grano. Este depósito, llamado “gronsa”, es de madera y con forma piramidal. Tiene una especie de cencerro o cascabel para avisar al molinero que el grano se esta acabando. Después, el grano caía entre las dos piedras (muelas) del molí, la que esta situada en el fondo es fija y la superior es la que da vueltas. Tienen una superficie muy irregular para poder picar el grano correctamente. Los molineros utilizaban diversas herramientas para picar y mantener estos vacios.

Las dos muelas están rodeadas por la llamada "estora" hecha de esparto. Su función era no dejar que la harina cayera fuera. La harina caía hacia bajo a otro depósito llamado "farnera". Si el grano era maíz, la harina era transportada a otro lugar para ser cribada. De esta forma el molinero sacaba distintas calidades de harina. La harina que no era cribada era la harina integral.

La importancia de la harina para obtener uno de los alimentos básicos en cualquier dieta se ha disuelto con el paso del tiempo. También las maneras de la producción han evolucionado mucho. Así, antes el pan se cocía en casa y ahora se puede comprar en todas las tiendas. Lo que resulta difícil es tener interés en mantener esta herencia que ha sido parte de nuestra historia, de manera que las próximas generaciones tengan un ejemplo vivo e "in situ".

 
     Ajuntament d'Ontinyent