LOS MONUNENTOS DE LA CIUDAD
 
 

- Plaza Mayor
- Lonja de Mostassaf
Antiguo Almudín
- Els porxets
- El palacio de los condes de Torrefiel
- Iglesia y campanario de Santa Maria y Capilla de la Purísima
- Convento de las monjas Carmelitas
- La Vila
- El palau de la Vila
- Plaza de la Vila
- Plaza de Baix
- Pont Vell
- Calle Mayor
Iglesia de San Miquel
Iglesia de San Carlos
Iglesia de San Francisco

 

 

 

 


 

La Plaza Mayor
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Plaza MayorSe levanta sobre un espacio a pie de murallas y abierto al barranc de Sant Jaume-Almaig. Este ha sido, des del siglo XVI, el centro neurálgico de las actividades públicas de la ciudad, razón por la cual concentra una parte significativa de los edificios históricos más relevantes. Preside la plaza la antigua casa del Consell, también denominada la Sala, l’antic Ajuntament, edificada en la primera mitad del siglo XVI al capdavant de les fortificaciones medievales. Aún alberga dependencias municipales. Su apariencia actual es fruto de una importante reforma de 1765. A mediados del siglo XX se realizaron diversas reformas que han ocultado buena parte de su fisonomía primigenia.

 
Lonja del MostassafLlotgeta del Mostassaf
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A finales del siglo XVI, la lonja se añadió a la parte este de la casa del Consell o la Sala. Aún se conservan vestigios, a pesar de que fue muy reformada posteriormente. En agosto se instala el monumental castillo de madera, escenario de las embajadas de las fiestas de Moros y Cristianos.

 
Antiguo Almudín
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Situado en la parte de ponente i edificado en el siglo XVI, fue reconvertido en prisiones en el siglo siguiente. Las prisiones fueron reconvertidas, en su turno, en dependencias municipales al construirse las nuevas prisiones de piedra picada en el siglo XVIII. Recientemente se ha habilitado como espacio expositivo del Museu Arqueològic d’Ontinyent i la Vall d’Albaida (MAOVA).

 
PorxetsEls porxets o soportales
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Se trata de los testimonios del aspecto originario de la plaza, totalmente porticada ya a principios del siglo XVI. Se han de destacar los techos decoradas con yeseras renacentistas (siglo XVI) y un relieve de la Puríssima (siglo XVII).


Palacio de los Condes de Torrefiel

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Este edificio de los siglos XV-XVIII se encuentra situado al lado dels Porxets. Sirve de sede actual de l’Ajuntament. En su interior hay una magnífica puerta de piedra picada gótica (principios del siglo XVI), idéntica a la de la sala del palau de la Generalitat de València, y una escala también de piedra picada y de idéntica cronología, las bases de los pilares de la cual representan diversas figuras en actitudes grotescas

 
Convento de las Monjas Carmelites
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Ubicado junto al pont de Santa Maria (1942-1953), cerca del antiguo camino de Biar o de Castella. Este conjunto monumental (siglos XVI-XVIII) en bastante buen estado de conservación destaca del núcleo urbano. La iglesia, muy afectada por destrucciones después de la Guerra Civil, es del XVIII.

 
La Vila (Ruta por la Vila)
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Podemos acceder por el portal de Sant Roc o por la pujada del Fossaret, cuesta arriba, hasta el punto más elevado de la ciutadella, la verdadera joya que guarda las esencias y conserva lugares llenos de encanto y de autenticidad. Si escogemos el portal de Sant Roc, accederemos al palau de la Vila o de la duquessa d’Almodóvar (siglos XIII-XIX). 

Acceso a la VilaEl barrio de la Vila, declarado conjunto histórico-artístico en los años setenta del siglo XX, conserva uno de los conjuntos medievales más representativos de las tierras valencianas, cualitativa o cuantitativamente. No se tiene que olvidar que en los inicios del siglo XV Ontinyent era una vila populosa, la tercera, después de Xàtiva y Oriola, población valenciana al sur del Xúquer. Destaca el carrer Major de la Vila o de la Trinitat, de aspecto aún señorial. Por este barrio caminaremos flanqueados por las dovelas de piedra de las casas de los pudientes medievales y por las calles de piedra de las esquinas. Vamos bajando costera abajo y a cada lado contemplaremos calles, callejuelas y callejones sin salida que guardan su encanto y reservan no pocas sorpresas los visitantes. La rehabilitación de los edificios, con fronteras pintadas de colores vivos, ha revitalizado los paisajes urbanos y ofrece sensaciones plenas de sugerencias. Llegaremos a la plaça de Sant Pere y continuaremos abajo. Dejaremos atrás el Callarís y los nombres rotundos de las calles que han conservado la historia en su denominación: Cordellat, de l’Església...
A la otra parte, pasado el puente de Santa Maria, se puede observar la bigarrada sucesión de las casas colgadas sobre algunos de los restos de la muralla medieval, con el profundo lecho del riu d’Ontinyent o Clariano al fondo.

Palau de la Vila
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El palacio se ubica en la parte más expuesta de las murallas a modo de fortaleza o ciutadela que mira a poniente. Construido sobre el antiguo alcázar islámico y muy transformado en el siglo XVIII, conserva restos de fortificaciones medievales.
Originalmente, tuvo un carácter público y de uso militar durante la época andalusina o musulmana. Con la ocupación cristiana fue muy transformado (terremoto de 1258) y su titularidad se compartiría entre el poder real y el municipal. Es decir, una parte sería utilizada para albergar el primitivo Consell (el aparato administrativo y político municipal) y la otra se preservaría para uso exclusivo de la Corona.Palau de la Vila
A finales del siglo XV pasó a ser propiedad de los Blasco (nobleza) y el edificio se amplió. En el siglo XIX pasó a manos de Josefa Català, la duquesa de Almodóvar. Después sería dividido en viviendas de alquiler y entró en decadencia. A principios del siglo XX un grave incendio afectó el ala de levante y la consecuente desaparición de esta parte del edificio. Asimismo, uno de los dos bastiones-contrafuertes, sustentadores de la terraza, fue en gran parte, destruido con la construcción del puente de Santa María a mediados del siglo XX.
En 1982 fue declarado Monumento Histórico Artístico Nacional, el Ayuntamiento compró el edificio y posteriormente se plantearon intervenciones arqueológicas y proyectos de rehabilitación.
La fachada que da a mediodía se encuentra flanquedad por dos torres y la que da a la placita de San Roque muestra elegantes elementos del gótico civil valenciano. Destaca también, el arco que configura el amplio vestíbulo sobre el que descansa el escudo de armas de sus antiguos propietarios y una majestuosa escalera con acceso al futuro Museo del Textil Valenciano.
Actualmente, en el Palacio se encuentra la oficina de turismo y está consolidándose y restaurándose el criptopórtico del siglo XVI.

 

Plaza de la Vila
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Se puede acceder por el Fossaret o per la plaça Major (pel cantalar de la Bola). Desde este último punto llegaremos, haciendo zig-zag por los restos de las espectaculares fortificaciones medievales, al Mirador, l’antic portal Major de la Vila. Tendremos que pasar antes por el portal de l’Àngel. Arriba de todo de esta atalaya divisaremos una majestuosa perspectiva de la ciudad.

 

Iglesia y campanario de Santa Maria y Capilla de la Puríssima
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Iglesia de Santa Maria

Edificio de extensa cronología, a pesar de que las partes sustanciales fueron edificadas en los siglos XIV-XVI. Ocupa el lugar donde después de la ocupación cristiana se construyó un primer templo, probablemente sobre la mezquita islámica. Nada más entrar sobre una de las puertas y a una buena altura encontraremos el sepulcro de Llop Llopis de Vaello, primogénito de uno de los caballeros que realizaron el reparto de las casas y les heretats del término d’Ontinyent el 1250. Buena parte de la fábrica del templo corresponde a la primera mitad del siglo XVI, aunque encontramos diversas intervenciones anteriores (siglos XIV-XV) y posteriores (XVII). Esta documentada una intervención a mediados del siglo XV que correspondería a la construcción de un ábside y a la apertura de los brazos, la cual cosa la dotaría de una planta de cruz latina. La reforma definitiva (1518-1530) fue obra de Benet Oger, mestre d’obres originario de Lió (Francia). En este momento se abastecen las dos vueltas de los pies, de descendente redondo perfecto, una de las cuales (la central) reproduce la traza de las vueltas de la lonja de Mercaders de València. Los restos de las ventanas laterales nos permiten saber que reproducían diseños de la misma lonja de la capital. Las dos vueltas se sustentan sobre pilastras en forma de soga y helicoidales de arista viva. La magnífica portada renacentista (hacia 1535) es una de las más bellas y remarcables del primer Renacimiento valenciano. Las capillas laterales (hacia 1540) fueron obra de Joan de Batea, maestro picapedrero vascofrancés que acabará residiendo a Ontinyent.
A mediados del siglo XIX tiene lugar una profunda y desafortunada remodelación, con la relectura estética del neoclásico academicista que se saldó con el cubrimiento de las vueltas y la destrucción o enmascaramiento de las pilastras y ventanas de piedra picada gótica. El proceso de repristinación a finales de los setenta ha permitido descubrir las vueltas y adivinar el aspecto primigenio de las pilastras.
El presbiterio fue construido hacia 1570, aunque reformado al fin del XVII. La sacristía fue edificada entre 1580-1610 y justo debajo mismo encontramos la cripta donde se pueden apreciar los vasos donde eran enterrados los presbíteros.

La capella de la Puríssima (1662-1692) fue construida casi simultáneamente al campanario (desde 1689). Se venera la imagen de la patrona de la población, labrada en plata maciza.
Entre los objetos muebles hay que destacar: taula de l’Anunciació, siglo XV; olis de Josep Segrelles (siglo XX) en el presbítero y en el lateral del crucero; magnífica pica baptismal florentina de la segunda mitad del XVII; col·lecció pictòrica de Vidal i Tur: obras de Ribalta y anónimos del XVII; tallas del Sant Sepulcre (1943) y la Soledat (1943-1944) de Marià Benlliure.

El campanar de Santa Maria es un de los referentes simbólicos y identificadores de la ciudad. Construido en diversas fases durante los siglos XVII-XIX. La construcción se inició en 1689 y se dilató veinte años. El segundo cuerpo y el remate de la torre de campanas, edificadas hacia 1745, sufrieron los efectos del terremoto de 1748. Su apariencia actual, con el remate de forja, es consecuencia del impacto de un relámpago en mayo de 1859 que obligó a la demolición del anterior y a la construcción del actual hacia 1880. Su esplendor y grandiosidad se ha visto realzada a raíz de la demolición de las casas que había a los pies que ha dejado a la vista las fortificaciones de diversas épocas que le sirven de base. En el campanario se conserva una de les campanas más antiguas de la Vall d’Albaida, la campana del Rellotge llamada de Rauxa i Foc (1563). Vale la pena hacer la visita los domingos por la mañana para ver des de la cima la panorámica de la Vall d’Albaida y de Mariola, desde donde empieza la vall.

 
Plaza de Baix
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Descendiendo de la Vila por el portal de la Trinitat o des de la plaça Major pels porxets accedemos al espacio que ha acogido durante más de cinco siglos el mercado. Estamos ya en el Raval y nos dirigimos hacia a la salida natural hacia el norte, el inicio del camino de Castilla.

 

Pont Vell
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Es uno de los elementos emblemáticos de la ciudad. Empezado el 1500 y acabado el 1501, es obra de los maestros de obra y picapedreros Pere Ribera, de Xàtiva, y Joan Montanyés. Consta de Pont Velldos arcos de medio punto, y aún así ligeramente apuntados, sustentados sobre tres contrafuertes, el central de los cuales es un formidable pie de sillares en forma de quilla. Su superficie externa es de sillares de piedra picada, aunque la baranda fue construida con los restos de diversos portales murales derrocados al fin del siglo XVIII.
El puente marcará una reorientación de las comunicaciones de la Vila. En 1520-1521 los hermanados d’Ontinyent propiciaron la construcción del camí dels Carros, desde la bajada del cual se puede contemplar una impresionante panorámica de la Vila y del Raval, con las casas escampadas como copos de nieve unas encima de otras. También en el siglo XVI se construirá el Tirador dels Peraires, donde los maestros fabricantes extendían y dejaban secar los trapos de lana. Aguas abajo, y ya a principios del siglo XVII, se documenta la transformación de las cuevas a la ribera del río (donde habitaban las familias más humildes de la vila) en las casas de la actual calle de la Cantereria, cerca del río.

 

Calle Mayor
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 Aunque no lo parezca a primera vista, se trata de una calle de trazado medieval, siguiendo elCalle Mayor antiguo camino que, hacia levante, llevaba a Albaida i a Gandia. Se conservan diversas casas nobiliarias de los siglos XVIII y XIX, con las iglesias de Sant Carles y de Sant Francesc, las dos del siglo XVIII. Se tiene que remarcar también el conjunto de cases-palaus de diversos linajes nobiliarios, oriundos o relacionados con la Vila, testimonio de la época en que Ontinyent se ganó el renombre d’usietes de las poblaciones vecinas para esta circunstancia. Hay que destacar además la casa dels Nadal (siglo XVIII), el palau dels Maians o dels Marquesos de Montemira (del siglo XVIII, con una importante reforma en el XIX, alberga dependencias culturales municipales) y el palau dels Barons de Santa Bàrbara (de 1750, sede de la Casa de la Cultura d’Ontinyent). Vale la pena decir que en un ramal del carrer Major esta el palau dels Puig (de los siglos XVII-XIX, sede actual de l’Arxiu Municipal d’Ontinyent i de la Biblioteca Pública Municipal “Pare Lluís Galiana”) y la casa dels Cerdà (siglo XVIII).

 

Iglesia de San Carlos Borromeo
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San Carlos

El oratorio de la Companyia de Jesús (creado en 1703) es el origen del actual iglesia. Serviría entonces como un templo asociado al colegio de Jesuitas d’Ontinyent, que funcionó desde 1703 hasta la expulsión de los jesuitas en 1767. Después sirvió como templo.
Consta de cuatro partes muy bien diferenciadas: por una parte la nave principal y el campanario de planta cuadrada (barrocos), a los cuales se añadirán, ya en 1882, la sacristía y la capilla de la Comunión, con un formidable pie de 19 m de altura que les sirve de base. Los laterales de la nave principal acogen seis capillas cada uno, entre los contrafuertes, comunicadas mediante arcos de medio punto. El estilo predominante es el barroco, excepto en la capilla de la Comunión, donde se procedió a una decoración de estilo neobizantina a cargo del artista local Carles Tormo, Carlets. Se tiene que remarcar también la portada principal de piedra picada, el ojo de buey y la ventana que son testimonios del estilo primigenio barroco (siglo XVIII). El conjunto corresponde a diversos períodos cronológicos: siglo XVIII (nave principal, campanario), siglo XIX (sacristía y capilla de la Comunión). El edificio ha sufrido diversas reformas que han servido para mantener o repristinar el interior (1951) y el exterior (1942), y una otra en los últimos años, ya en el siglo XXI.

 

Iglesia de San Francisco
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Es el único elemento que resta del antiguo convent dels Franciscans. La orden franciscana fundó un convento en la vila el año 1573, bajo la abogacía de Sant Antoni y sobre la donación de la ermita medieval de Sant Antoni (siglo XV) en el espacio ocupado en la actualidad por la Glorieta. El templo primigenio fue derrocado por unas fuertes lluvias en 1597. La mala cualidad de la obra explica que se construyera otro nuevo, en lugar donde se ubica la iglesia actualmente. Poco después de 1615 se acabó de construir el temple. San Francesc
Se trata de un temple de una nave con siete tramos y capillas laterales dispuestas entre los contrafuertes. El lenguaje predominante es la sencillez y la austeridad de las formas. Predomina el arco de medio punto y las vueltas de cañón, con arcos con pechinas en la sacristía y capillas. El corazón se dispone al pie de la iglesia, como es habitual en los templos franciscanos valencianos. La puerta de ingreso lateral es barroca, con pilastras planas, posterior a la fábrica del casco del temple. La austeridad caracteriza también al campanario y la decoración exterior, características definitorias, así mismo, de la arquitectura franciscana.
La iglesia estaba en pésimas condiciones, casi derruida por completo, hacia 1845. En 1835 tubo lugar la exclaustración de los frailes franciscanos con la desamortización de las propiedades del convento. El deterioro del temple fue galopante, la cual cosa nos indica la escasa calidad constructiva. Fue adquirida por Joaquima Osca, de una de las familias más poderosas entonces, quien decidió reconstruirla con el soporte económico del vecindario. En la segunda mitad del siglo XIX ja se pudo abrir de nuevo al culto, dotada con una capellanía que dependía de la parroquia de Sant Carles Borromeu. Las destrucciones ocasionadas por la Guerra Civil obligaron a una nueva remodelación, la cual, junto a las reformes durante la segunda mitad del siglo XX, le confieren su actual aspecto. Se tiene que remarcar que había unas pinturas, posiblemente óleos y algún fresco, del franciscano Villanueva que no se han conservado.

 

Iglesia de San Miguel del Raval
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San Miguel El edificio fue construido a lo largo de los siglos XVI-XVIII sobre una antigua ermita edificada en el siglo XIV. La construcción fue impulsada por el poderoso gremio de los fabricantes de trapos de lana, muy pujante en los siglos XVI-XVII. Cabe remarcar el aspecto de su nave, con decoración mural de mediados de siglo XVIII, muy uniforme. El magnífico órgano, construido a finales del XVIII, atenúa su monumentalidad por su estado, que requiere una restauración.

 
     Ajuntament d'Ontinyent