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Procesión del Silencio (foto: Esther García)

Las "Ròssegues" del Paso de los Labradores

Semana Santa y Pascua

El domingo posterior al primer plenilunio de la primavera, se celebra la Pascua Florida. Los días anteriores son conocidos como la Semana Santa, y a Ontinyent, se conmemoran con solemnidades públicas des del siglo XV al menos. La Junta de Hermandades y Cofradías de Ontinyent es la encargada de regular los actos de Semana Santa que tiene lugar en todos los barrios de nuestra ciudad y que conforman un muy complejo programa de actos. En los últimos años, esta fiesta ha vivido una pujanza muy interesante, basada en la recuperación de formas y costumbres propias de Ontinyent.

Ahora mismo son nueve las cofradías ontinyentinas, muchas de ellas de origen gremial: L’Oració de l’Hort (el paso de los Papeleros), Jesús a la columna i assotat pels botxins (el paso de los Labradores), l’Ecce Homo (la Capa de la Sangre o el Paso de los Carreteros y Vinateros, la más antigua de las entidades sociales ontinyentinas), La Santa Faç, el Nostre Pare Jesús Natzaré (el Paso de los Carpinteros y de los Obreros), la Dolorosa (el Paso de los Carniceros), el Crist de l’Expiració i Nostra Senyora del Patrocini, el Sant Sepulcre (el Paso del Textil) y la Soledat (el Paso del Ayuntamiento). De entre las figuras procesionadas cabe destacar justamente dos obras de Marià Benlliure: el Crist Jacent, entregado por los fabricantes textiles al Ayuntamiento en 1943, i la imagen de la Soledat, costeada por el consistorio el 1944.

Los actos empiezan con la presentación del Cartel y del Programa y el Pregón, y se continua con la procesión de la Sexta Estación, el Miércoles Santo y por las calles del barrio de San Rafael. El Jueves Santo tiene lugar al Barrio de la Vila la multitudinaria y espectacular Procesión del Silencio, organizada por la Expiració y la Cofradía de la Soledat. Los participantes, a oscuras, solo con antorchas y en total silencio, recorren nuestro barrio medieval en compañía de los tradicionales personajes bíblicos.

El Viernes Santo por la mañana, las procesiones de la Santa Faç i l’Expiració i el Patrocini confluirán en la plaça Major donde, al mediodía, tendrá lugar el acto de el Encuentro Doloroso entre el Nazareno y la imagen de la Dolorosa. Por la tarde esta la procesión del Santo Entierro, en el que se usan matracas para regular el paso i aún hay cofradías que reparten caramelos entre el público.

Imagen de la Soledad
(Foto: Daniel Alfonso)

Los "Maios" de las Carmelitas

El sábado por la noche es la Noche de los Panderos. Después de una cena, se junta en la plaza de la Vila todos aquellos que quieren quemar sus Viejas Cuaresmas y desfilar por las calles del barrio medieval con tambores, pitos, matracas y los “panderos”, rastros de latas y hierros atados de grandes cuerdas que son arrastrados y golpeados con palos por los chavales. Después de alborotar todo el vecindario, es costumbre abandonarlos a la puerta del Ayuntamiento... También se canta la canción de Resurrección:

“Ratetes, ratetes, eixiu del forat, que el nostre Senyor ha ressuscitat!”.
“Ous, ous, bones pasqües bon dijous. La gallina lloca, cova en la cassola, cou el ponedor. Bones garrotades al senyó rector...!!!”.

La segunda parte de la canción era entonada también por los niños y las niñas el Miércoles Santo, en el acto de la Salpassa, perdido hoy en día.

El Domingo de Pascua ha recuperado el 2006 un acto que desapareció en la tercera década del siglo XX, el Encuentro Glorioso entre el Cor de Jesús y la Mare de Déu de l’Esperança. Tiene lugar delante del Ayuntamiento, des de donde se lanzan miles de aleluyas con textos alusivos al acto. En recuerdo de la antigua disparada de arcabucería que acompañaba el encuentro, hoy se quema mucha pirotecnia.

Una de las características más interesantes de la Semana Santa es el uso de unos vestidos tradicionales llamados “Ròssegues”, usados por los Jurados de la Vila Reial en los tiempos de duelo municipal de la época barroca. Se caracterizan por sus largas colas, de unos tres metros. Actualmente han desaparecido las múltiples y coloristas ròssegues antiguas, y solo pueden disfrutar de las negras del Paso de los Labradores.

Relacionadas con la Semana Santa hay un seguido de costumbres ontinyentinas bien interesantes. En determinadas escuelas aún se conserva la tradición de elaborar las “Creus d’Ous” (Cruces de Huevos). Sobre el suelo, se crean unas figuras hechas con huevos y complementados con tierras de colores i otro tipo de elementos, como ahora plantas. Como complemente de los lujosos altares parados el Jueves Santo en las iglesias, aún podemos ver los “maios”: Brotes de legumbres criados en obscuridad total y que muestran una blancura extraordinaria.

Y se tiene que mencionar el costumbre del “dejuni de les campanes” (Ayuno de las campanas). Las campanas de la torre de l’Assumpció, el Campanar de la Vila, dejaban de tocar después de la misa de Jueves Santo y no volvían a voltear hasta la Gloria del Sábado Santo en señal de duelo. Los campaneros ataban lazos negros a las cuerdas y las lanzaban fuera de la torre. Esta costumbre, la ha retomado la Colla de Campaners, i la ha extendido a todas las torres de la ciudad. Mientras las campanas no suenan lo hacen en su lugar les Trebanelles, unas enormes matracas de madera.

Por la tarde del Domingo de Pascua Florida, es costumbre comer en pandillas o en familia, en las casas de campo o en lugares emblemáticos del término, la mona de pascua, acompañada de chocolate o longaniza pascuera... Para romper el huevo, aún se utiliza la antigua fórmula que dice:

“Ací em pica, ací em cou, ací em mege la mona.... i ací et trenque l’ou!!!!”.

Y aún se bailan canciones como la de “la Tarara” y “Ai xúmbala”.

El domingo posterior a Pascua, en la víspera del día de San Vicente Ferrer, se celebra la procesión dels Combregars que recorre la ciudad para dar la comunión a los enfermos.

 

 

 

 

 

 
     Ajuntament d'Ontinyent